By Sarah Barnes
Yo crecí en
los suburbios:
El mundo
blanco de seguridad, de céspedes verdes,
de madres
manejando SUVs y minivans
de padres
regresando de trabajo en la ciudad
para
entrenar los equipos deportivos de sus hijos.
Asistí a
escuelas buenas,
con
muchos recursos,
con
buenos profesores,
con
patios de recreo y campos para jugar.
Asistí a un
colegio donde tomaba clases de AP,
Jugaba
fútbol y lacrosse en las tardes,
y donde
todos fueron después
a las
mejores universidades del país.
Yo no
conozco la injusticia social.
Yo no
entendía, hasta que llegué a la universidad
que existen
barrios negros en las ciudades
donde los
padres trabajan por sueldos mínimos,
donde los
niños no pueden jugar en el parque
porque es
el area de los traficantes de drogas,
donde las
escuelas no tienen bastantes recursos para libros.
Aquí los
niños abandonan los estudios durante el colegio
Porque
saben que pueden ganar más dinero vendiendo drogas
que en un
trabajo después de graduarse.
No hay
cursos de AP, ni universidades buenas después.
Yo
solamente conozco este mundo por libros.
Nunca he
ido a un lugar como el South Bronx.
Probablamente
nunca tendré que ir.
Éste es el
mundo en que viven millones de los ciudadanos de este país
Pero ¿dónde
está este mundo en la identidad del país?
Los
programas de televisión, las películas, los anuncios
fingen que
todos viven en los suburbios.
Paredes
grandes son levantadas para esconder la pobreza fea
de los
autos brillantes que pasan en la autopista para ir a los suburbios.
Aún peor es
que los políticos ignoran el mundo pobre tambien:
Se Invierte
más dinero en cárceles que en la educación,
Menos en
asistencia social y más en la policía.
Yo no
conozco la injusticia social.
Me puedo
beneficiar del sistema en que
Los
suburbios ganan porque los barrios pobres sufren.
¿Qué sé yo
de los problemas o de las soluciones?
Yo no
conozco la injusticia social.
Pero lo que
sí sé es que me hace llorar aprender que existe.
Me enfada
saber que el gobierno
de este
país tan orgulloso de su
derecho a
la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad,
el gran
modelo de democracia,
que este
gobierno prefiere cortar impuestos para los ricos
que hacer
algo sobre la pobreza.
Quizás no
conozco la injusticia social en mi vida,
pero yo sé
que existe, y no la puedo ignorar.